El comienzo de la escuela infantil es una etapa maravillosa que ayuda a los niños a vivir nuevas y valiosas experiencias y los prepara para el futuro, pero, también, representa una separación importante con la figura de apego (madre, padre, abuelos).

Para que el niño asimile felizmente la ruptura de ese lazo debe tener un adecuado período de adaptación, y de cómo gestione el niño este proceso, positiva o negativamente, va a depender la actitud ante la escuela, ante las relaciones sociales, ante los aprendizajes, a lo largo de toda la escolarización.

Por eso, es importante que como padres estemos a su lado. Os invitamos a ayudarles siguiendo estos consejos:

  • Transmite siempre una imagen positiva de la escuela infantil: háblale de lo bonita que es, de lo mucho que jugará y aprenderá, de que hará nuevos amigos, de su maestra y de lo mucho que deseáis que se sienta feliz en la escuela.
  • Ponte en su lugar: para evitar desacreditar sus emociones debes ponerte en el lugar de tu hijo e intentar comprender lo que significa este cambio, sensibilizarte antes su cambios de ánimo.
  • No mientas en las despedidas: evita decir frases como “mamá viene enseguida” o marcharte sin despedirte. Despedirse es fundamental, y debes hacerlo de forma breve y cariñosa, pero sin emociones exacerbadas (lloros, abrazar una y otra vez..)
  • Sé puntual: llega a tiempo en la recogida, puesto que el mayor miedo del niño pequeño es que sus padres no vayan a recogerle, si eres puntual ese miedo se disipará.
  • No transmitas emociones de miedo o nervios: sabemos que para los padres también es difícil la separación y que los sentimientos de ansiedad o nervios estarán a flor de piel, pero evita que el niño los perciba. Debes transmitir confianza y seguridad en todo momento. Los niños son muy sensitivos.
  • Recuerda que cada proceso es único: cada niño se adapta de forma diferente, así que evita hacer comparaciones y respeta el ritmo de tu hijo.
  • Recíbelo con una sonrisa y un buen abrazo: ese abrazo tiene que conseguir transmitir al niño tres cosas: que te alegras de verle, que le echaste de menos y que conectas con su sentimiento.
  • Paciencia y compresión: las dos palabras mágicas que debes repetir todos los días y verás como en un abrir y cerrar de ojos tu hijo estará integrado y feliz.

Con el acompañamiento de padres y escuela el niño/a superará desde su interior todos estos cambios, independizándose de sus figuras de apego para construir su mundo interno.