Carta de Adela Luengo

El hilo de la vida va formando redes al tiempo que el ovillo pasa de unas manos a otras.

En mi caso,  los dos pequeños ovillos que la vida me ha regalado tienen nombre propio: Martina y Víctor. Gracias a ellos he vivido una preciosa experiencia, un descubrimiento, una grata sorpresa: Mi primer contacto con Bambú.

Quisiera transmitir la esencia de este centro.

Bambú destila amor. Un amor que sientes desde tus primeros pasos en el recinto, y cuando conocí al resto del equipo, comprobé que ese amor, era el fruto de la pasión  de unas mujeres entregadas a un proyecto de vida, que hacen de su trabajo, su vocación.

Constatar que lo que se está gestando en ese amoroso útero de bambú y en esa primera infancia, no es cualquier cosa. Tener la certeza de que el calor, el amor, y la pasión que derrocha este equipo es absorbido por nuestros pequeños que dejamos a su cargo.

¡Cuánta belleza!

La guinda fueron los niños, esas semillitas que crecen como el bambú con confianza, hermosos, libres, firmes, que van hacia arriba buscando la luz con determinación, seguros pero flexibles, como la característica típica del bambú, sin rigideces, desde la aceptación de la diversidad, adaptándose a los cambios, al abrigo de la pasión de estas mujeres.

Ellas hacen su trabajo, ahora les toca a las familias contagiarse y custodiar el legado de bambú, para que este plantel de semillitas, sean seres deslumbrantes, e impregnen siempre de ese rescoldo de amor que recibieron en su primera infancia, todo lo que toquen. Porque esta clase de plantitas es lo que la humanidad necesita.

A estas alturas a nadie le sorprenderá y menos a ningún padre, si digo que los niños viene a enseñarnos. Todos hemos tenido la experiencia…  aprendamos entonces desde el respeto, dejándoles ser…para que todos juntos podamos concretar la última de las revoluciones pendientes, la del respeto y el amor.

Por ello tengo que felicitar a los  “padres” de todos y cada uno de los niños bambú, porque han sabido elegir la mejor y más abonada tierra para plantar sus semillita. Con este equipo, sin duda, está garantizada la mejor de las cosechas.

¡Enhorabuena a todos!

ADELA LUENGO,

Fisioterapeuta especializada en

NEURODESARROLLO y NEUROPEDIATRIA

2014-11-10T10:05:28+00:00